¿Cuál es la mejor forma de tratar con personas de la tercera edad?

Cuando las personas llegan a la tercera edad suelen tener una baja autoestima y más inseguridades en su día a día, debido a que ya no trabajan, el miedo a envejecer y porque muchos de ellos ya no se sienten útiles. No es una situación fácil para muchos, por lo que debemos tener especial cuidado en la manera de hablarles y tratarles. No se trata en ningún caso de elogiarlos constantemente con comentarios como “pareces más joven”, “anímate”, “no estés triste”. Es muy importante tener tacto en el momento de decir las cosas y ser lo más comprensivos posibles.

Lo primero que debemos hacer es entender su situación sin negarla. Esto quiere decir que si esa persona tiene artrosis no debemos hacer ver que no la tiene, si no que hay que centrar los esfuerzos en buscar soluciones posibles y reales para sus problemas y aceptar, en todo momento, qué dificultades tiene.

Esto no quiere decir que debamos ser negativos, al contrario, siempre hay que hacerles ver la parte positiva de cada momento, para que valoren todo lo que les rodea y todo aquello que pueden hacer por ellos mismos, además de disfrutar de la vida en su día a día.

La importancia del lenguaje no verbal

En muchos casos las personas de la tercera edad que cuentan con atención geriátrica en sus casas, pueden disponer de empleadas del hogar que se ocupen de realizar tareas domésticas o gestiones del día a día. Pero lo más importante, que llevamos a cabo en el servicio de atención geriátrica de HPS, es que esa persona le acompañe, le comprenda, le arrope, etc. Esto se consigue a través de conversaciones positivas y reales, entendimiento, empatía, etc. Pero también se consigue a través del lenguaje no verbal, es decir, a través de gestos que signifiquen mucho como por ejemplo una sonrisa o un abrazo, que pueden transmitir muchas cosas en un solo segundo y les hace sentir queridos, un factor imprescindible para su felicidad.

Otro factor importante es la actitud y la energía de la empleada del hogar que realiza la atención geriátrica, porque puede generar un impacto directo en el estado de ánimo de la persona de la tercera edad. Si se muestra vital, positiva y activa esto generará efectos muy positivos en la persona, que se verá contagiada de inmediato y eso repercutirá, positivamente, en su estado anímico.

El hecho de que muchos de ellos convivan con una empleada del hogar, que realiza la atención geriática, permite que dispongan de una gran ayuda en su día a día y, si además, son personas que muestran todos estos valores en el momento de tratarlos y de hablar con ellos, se creará una relación preciosa y muy valorada por el paciente, que conseguirá llevar una vida más feliz sin tener que trasladarse a una residencia de ancianos.