Causas y consecuencias de la movilidad reducida en personas mayores

Existen muchos motivos por los que una persona mayor puede presentar una discapacidad física, aunque mayoritariamente suele deberse a problemas musculares o del sistema nervioso. Como especialistas en cuidar personas de movilidad reducida, queremos hablarte de cómo evitar esta situación, en la medida de lo posible.

Entre las causas más frecuentes de problemas de movilidad reducida nos encontramos las causas que tienen como origen una infección, como puede ser la poliomielitis; las reumáticas, como la artritis o un accidente cerebro vascular; las causas virales, las neurológicas, las musculares o las de origen traumatológico.

Muchas de ellas pueden derivar en incapacidades temporales o permanentes y la gravedad de cada una de ellas viene determinada por el origen o la fisionomía de la persona, en el momento en el que aparece la incapacidad física o la movilidad reducida. La consecuencia más inmediata es la pérdida de autonomía y la aparición de dolores.

La movilidad reducida de los ancianos es una de las consecuencias del envejecimiento, aunque dependiendo de las causas puede agravarse en mayor o menor medida. Esta incapacidad física hace que la persona mayor pierda movilidad y sea más lenta en los movimientos que realiza, junto con una pérdida de la masa y de la fuerza muscular. En esta movilidad reducida también se detectan cambios fisiológicos

¿Qué puede hacerse para prevenirla?

En ocasiones no se pude hacer nada porque es genética o viene provocada por una enfermedad que determina esta incapacidad física, pero en ocasiones sí que pueden llevarse a cabo medidas, acciones o hábitos preventivos, para fortalecer los músculos de las piernas y los brazos, por ejemplo.

Como empresa especializada en cuidar personas de movilidad reducida, queremos decirte que evitar un estilo de vida sedentario y hacer ejercicio diariamente, además de apostar por alimentos saludables y adaptados y una buena hidratación, pueden ser la mejor medicina preventiva para nuestro cuerpo.

Consejos para mantener su bienestar

Las personas con movilidad reducida necesitan de unos cuidados específicos y también de unas rutinas, hábitos y accesorios concretos, para aumentar su bienestar y su calidad de vida. Nos referimos, por ejemplo, a realizar cambios posturales con frecuencia para que no aparezcan escaras, irritaciones o llagas en el cuerpo e hidratar bien la piel, mantener una correcta higiene personal y utilizar productos de higiene adecuados, utilizar ayudas técnicas para hacer que su vida sea más fácil y se adapte a su movilidad, como pueden ser sillas basculantes, andadores, agarres, aperturas y cierres automáticos, etc.

El descanso también es vital para las personas con movilidad reducida y es recomendable que dispongan de camas articuladas, para poder moverse o levantarse más fácilmente y siempre que lo necesiten. Para cuidar de personas con movilidad reducida es imprescindible entender muy bien cuáles son sus necesidades y cómo podemos ayudarles, tal y como hacen las cuidadoras de HPS.

En estos casos, lo más recomendable es contratar los servicios de una empresa experta en cuidar a personas con movilidad reducida, como hacemos en HPS. Nuestras empleadas del hogar sabrán cómo ayudar a esa persona, para que su día a día sea más fácil y más llevadero, además de hacerles compañía y mostrarles la máxima empatía.